| La variación en la
cantidad de aerosoles afecta también el clima. Incluye polvo, cenizas,
cristales de sal oceánica, esporas, bacterias, etc., etc. Sus efectos
sobre la turbidez atmosférica pueden variar en cortos periodos
de tiempo, por ejemplo luego de una erupción volcánica.
En el largo plazo, los efectos son bastante equilibrados debido al efecto
natural de limpieza atmosférica, aunque el proceso nunca es completo.
Las fuentes naturales se calculan que son 4 a 5 veces mayores que las
antropogénicas. Tienen el potencial de influenciar fuertemente
la cantidad de radiación de onda corta que llega a la superficie
terrestre. |